Historia del samoyedo ;)

20 05 2009
Pocos son los que conocen los origenes del samoyedo, ese osote blanco de eterna sonrisa, y quizás, uno de los perros mas sociables con el hombre que existen. La razón de esta sociabilidad hay que buscarla casi en la noche de los tiempos.

Los samoyedos son de origen ruso. En las estepas de Siberia vivia una tribu nómada, llamada sammy, que vivian del pastoreo de los renos, de los que obtenian todo lo necesario para sobrevivir, carne, pieles, leche…
Se movian con total libertad por el inmenso territorio de siberia, buscando siempre los mejores lugares para sus renos. Para ello se desplazaban en grandes trineos, que no eran tirados por los renos, sino por unos pequeños pero fuertes perros que ellos criaban, y que hoy conocemos como samoyedos, en honor a la tribu sammy que los crió.
Los samoyedos eran perros pequeños, de unos 20 kilod de peso, con una doble capa de pelo, una interior llamada subpelo, densa y suave, parecida a la lana, que los aislaba del frio y la humedad, y una capa exterior de un pelo largo y sedoso, que tiene la cualidad de repeler la suciedad y sobre todo, la nieve y el hielo, con lo cual, era dificil ver un samoyedo con nieve pegada a su pelaje. Podian y pueden soportar sin mayores problemas, temperaturas de -60ºC en movimiento, y de hasta -35ºC en reposo.
Los samoyedos por aquel entonces no eran todos blancos como los que conocemos ahora, sino que también los habia negros y marrones.

Los sammys apreciaban mucho a aquellos fuertes perros, y los consideraban de la familia. En su código de leyes, matar a un reno o a un samoyedo intencionadamente estaba castigado con la muerte. Matar a un miembro humano de la tribu se castigaba con el destierro.

Los sammys utilizaban a sus perros para todo. Tirar de los trineos cuando se trasladaban, pastorear a los renos y vigilar el campamento cuando caia la noche. Pero también los utilizaban para calentarse. Que se sepa, los sammys fueron la única tribu donde los perros dormian en el interior de las tiendas, con los humanos, que en las gélidas noches de siberia se abrazaban a los samoyedos para que les dieran calor. Si el perro oía algo extraño, se levantaba y desde el interior de la tienda comenzaba a ladrar, dando la alarma para que los miembros de la tribu, acompañados por los perros, salieran a investigar. Casi siempre eran lobos que rondaban a los renos.

Por eso, los samoyedos aman estar con los seres humanos, y salvo que se sienta realmente amenazado, acorralado o dañado, es muy dificil que un samoyedo muerda o ataque a un ser humano. Quizás el unico inconveniente es que son muy ladradores, pues tienen el instinto de avisar a su dueño al oir el mas minimo ruido.
Pero nadie es perfecto.

Bueno, esta es una historia muy resumida,claro, del samoyedo, ese simpático payasete que siempre está sonriendo, y que sigue siendo tan independiente como lo era la tribu de la que procede, los sammys


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